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¿Qué hago si mi hijo sufre de bullying?

¿Ha percibido cambios en el comportamiento de su hijo?, tal vez lo nota de mal humor, nervioso o irritable. Siente que se aísla, deja de realizar actividades familiares y sociales. Sufre dolores de cabeza, estomacales, trastorno de sueño… cada vez sus notas empeoran y busca cualquier excusa para no ir a estudiar.

Si el niño está presentando estos comportamientos, quizá es porque está siendo acosado en el colegio, algo que, lastimosamente, en Colombia no es de extrañar.

Según el Instituto Colombiano de bienestar Familiar (ICBF), en el país de enero de 2017 a marzo de 2018 se reportaron 268 Procesos Administrativos de Restablecimiento de Derechos (PARD) a niños y niñas por motivo relacionados con convivencia educativa. (1)

Y es que el matoneo estudiantil no es algo simple; se trata de un flagelo y acto de intimidación que sucede repetitivamente contra un estudiante. El bullying, implica intimidación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza, violencia no solo física, sino también maltrato psicológico, y más recientemente, acoso a través de medios electrónicos y redes sociales a un niño, niña o adolescente.

Es por este motivo, que es indispensable que se actúe de forma rápida y efectiva, cuando se identifique el problema.

En primera instancia, usted como padre debe reaccionar de manera calmada y serena, trate de no “perder la cabeza”, si actúa enojado, asustado y desesperado, lo único que logrará es trasmitirle dicha intranquilidad a su hijo y el problema se agradará.

Según la doctora Marcela Abufhele, psiquiatra infanto-juvenil de Clínica Alemana, “A veces la desesperación nos lleva a tomar malas decisiones que pueden poner al niño en más riesgo de victimización. Es importante contenerlo y asegurarle que lo van a ayudar. Los siguientes pasos incluyen acudir al colegio, hablar con los adultos a cargo del clima y convivencia escolar del establecimiento y buscar en conjunto soluciones”.(2)

Además, la experta asegura que se debe evitar frases como “pégueles” o “hágales lo mismo”. “La confrontación solo debe darse cuando hay un adulto u otra persona que pueda guiar o mediar la interacción, de modo que resulte sanadora”, aclara. (2)

Por tal motivo, es necesario tomar otro tipo de medidas, las cuales sean verdaderamente efectivas, y mejoren la calidad de la vida estudiantil de su hijo; María Zabay, coautora del libro “Todos contra el bullying. Claves para detectar, evitar y solucionar el acoso escolar” (ed. Alienta) y licenciada en derecho y periodismo, propone cuatro pasos a seguir una vez descubrimos que nuestros hijos son víctimas del acoso estudiantil.

Los cuales son:

Esto significa que se verbaliza el problema y que se va a hablar de él con el menor. Hay que hacerlo desde la comprensión y no como una situación que deberá soportar él solo.

Hay que dejar claro al niño que se le va a guiar y que esto tiene solución.

Por lo general, los niños que están sufriendo acoso tiene baja la autoestima: les dicen que hacen las cosas siempre mal, que son tontos, que no sirven para nada, que son gordos o bajos o patosos… No se creen válidos.

Ante esta situación, hay que revertir el concepto que tienen de sí mismos. Hemos de hacer y decir cosas para que sientan que presumimos de ellos. Por ejemplo, puede resultar muy positivo apuntarle a una actividad que se le dé bien: el ajedrez, el ballet, el dibujo… Al encontrarse con niños que también disfrutan en esa actividad y se les da bien como a él, se sentirá como pez en el agua.

Ha de haber conversación o bien con el profesor o con el director. Los colegios se implican, por lo general. Hay que dar unas tres semanas de tiempo para que el colegio pueda tomar medidas contra el acosador.

Un colegio nunca quedará al margen de una situación de acoso. No podemos olvidar, además, que en los casos de acoso escolar que han llegado a juicio, los colegios tienen una responsabilidad civil subsidiaria.

No se trata de crear alarma sino de solicitar ayuda al entorno. Los padres de los otros niños podrán conseguir que entre todos abriguen al acosado de manera que se encuentre protegido por la clase.

No hay que descartar una posibilidad: podrá ocurrir que los padres del niño acosador se disgusten al tener noticia de lo que ocurre. En ese caso, es probable que sea suficiente con que ellos tomen medidas en la familia para cortar la acción del acosador. (3)

Referencias

  1. Debemos evitar que los colegios se conviertan en escenarios de violencia e intimidación: Karen Abudinen.
  2. Bullying: qué hacer si tu hijo es la víctima.
  3. ¿Qué pasos puedo dar si veo que mi hijo sufre bullying?.

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