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Mi hijo saca malas notas

Es mañana de reunión de padres en el colegio, posterior a la charlas y discusiones pertinentes, viene el momento más importante, la entrega de boletines. Este instante tiene dos escenarios posibles: la satisfacción y la decepción. Ambos, sujetos a los resultados que su hijo obtenga.

Tal vez su hijo es de los que reprueba tantas materias, que usted opta por irse lo más rápido posible de allí, todo para evitar la vergüenza que puede ocasionar, aquella conversación con esa particular madre de familia que siempre pregunta de más. Esta situación trasciende el aula de clases, ya que un fracaso escolar, lleva consigo un ambiente de tensión en el hogar. ¿Qué debo hacer entonces?

Para empezar, debe entender que, si su hijo reprueba materias no es una tragedia, entonces no lo transforme en un drama familiar. Tenga una reacción mucho más asertiva, mantenga la calma y haga que el niño entienda que es responsable de lo ocurrido. Él o ella debe comprometerse con sus estudios, y aceptar que hay un error de por parte suya es el primer paso.  

Como afirma Carlos Pajuelo, autor del libro “Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos” y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura en España, “Cuando se suspende es porque se ha estudiado poco o no se ha estudiado. Para que el niño pueda cambiar necesita reconocer que no ha estudiado. Si, en cambio, dice que ha sido mala suerte o que le tienen manía, entonces no hay opción de mejoría” (1)

No realice castigos extremos que parecen una venganza, más bien motívelos estableciendo consecuencias, según estudios de expertos realizados en la Universidad de California (EE. UU.) "las represarías desafiantes y desproporcionados provocan en los hijos perturbaciones cognitivas y emocionales como hostilidad, nerviosismo y problemas de personalidad y reducen la eficiencia en la escuela. En cambio, los castigos leves y proporcionados ("las consecuencias”) tienen algunos efectos beneficiosos: restauran más rápidamente los lazos emocionales, refuerzan un comportamiento asertivo y estimulan la consecución de un fin". (2)

En esta lógica, un proceso de pérdida de beneficios, sería la mejor opción para reprender a sus hijos.

Debe recordar que el responsable por las calificaciones son los niños no usted, por tal motivo, quienes deben encargarse de las recuperaciones, trabajos y tareas son ellos. El no permitirles salir de la adversidad por sí mismos, puede acarrear problemas para el futuro.

«Hay un proverbio chino que dice “dale un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Como padres demasiado protectores no somos conscientes de que muchas veces no dejamos a nuestros hijos que aprendan a pescar porque siempre tienen ayuda cuando quieren hacerlo. Debemos de tener en cuenta que habitualmente dejamos pasar desapercibidas: por un lado, la falta de motivación y, por otro, la comprensión sobre cuáles son sus tareas. Ellos deben de tomar conciencia ya que son los principales protagonistas de la historia. Descubrir dónde está la brecha y matices puede ser una llave que nos abra el camino hacia una posible solución». - Nano López, coach ejecutivo experto en adolescentes. (3)

Lo ideal es que asuma el rol de guía; debe orientar al menor, verificar las reglas de presentación, los tiempos de entrega y brindarle asesoría si se la solicita, pero no entre de lleno en el contenido de los trabajos escolares, ya que están diseñados para trabajar la autonomía del estudiante.

Tampoco se vaya hasta el extremo de pedirle a su hijo ser perfecto académicamente. Muchos padres de familia se obsesionan por tener un pequeño Einstein en casa, y por tal motivo empiezan a exigirles y exigirles hasta abrumarlos totalmente.

Para el psicólogo Ángel Perablo, quien tiene postgrado en psicología clínica del niño y del adolescente, “Abundan los casos donde el nivel de exigencia de los padres supone un listón demasiado alto para el niño en cuestión y eso puede provocar desmotivación, crecientes resistencias e incluso una baja autoestima que haga cada vez más difícil todo lo relacionado con el estudio”. (4)

Para finalizar le compartimos una lista de siete pasos a seguir cuando su hijo saca malas notas, propuestos por el Psicólogo educativo Borja Quicios, al portal guía infantil.

  1. Nada de gritar.

Al levantar la voz lo único que se consigue es que el niño se asuste, llore o se sienta mal, y que no quiera contarnos nada.

  1. Comunicación afectiva.

Escuchar de manera activa. Ir más allá de los que dicen y centrarse en los que sienten. Es muy probable que también estén frustrados y decepcionados.

  1. No dramatizar.

Las malas notas son malas notas. Hay que dejar de lado actitudes depresivas. Lo que el niño necesita es ánimo.

  1. Indagar en las causas.

Preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas. A partir de su respuesta clara ver si es necesario consultar con especialistas.

  1. Mostrar cariño.

Dar apoyo ya que el fracaso académico es una situación donde puede peligrar la autoestima del pequeño.

  1. Ayudarles a que desarrollen más motivación e interés por el estudio.

Los padres pueden estimular la motivación de los pequeños con diferentes actividades.

  1. Confeccionar junto a ellos un plan de estudio.

Que sea realista y motivador. (5)

Lo invitamos a que consulte nuestra nota “¿Cómo afrontar que mi hijo perdió el año?”.

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